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La diferencia en el gimnasio entre un Entrenador Personal Certificado y un “Monstertrainer”

Escrito 23-11-2016 a las 14:17 por JHONNY TRAINING

La diferencia en el gimnasio entre un Entrenador Personal Certificado y un “Monstertrainer”

Desde hace ya varios años, a lo largo de mi carrera profesional como entrenador personal, me he topado con todo tipo de personas que se hacen llamar indiscriminadamente instructores, entrenadores y personal trainers, lo cual llega a la percepción de los usuarios como algo sin la importancia apropiada. Peor aún, hay quienes sin saber confían su salud y objetivos físicos a personas que ni siquiera entran en estas categorías, porque no tienen en su formación o perfil ni un curso o la más mínima calificación, acreditación ni mucho menos, una certificación. A estos últimos, piratas del gimnasio, es a quienes en el medio Fitness llamamos “monstertrainer”.

Creo, por muchas razones que eso debe cambiar, si concebimos bien el gimnasio en su concepto fundamental: es decir, como un centro de atención a la salud primaria, un lugar donde procuramos para nuestra salud, a través de la actividad física y una buena alimentación, su auto regeneración y superación (performace), así como para la potenciación del alto rendimiento físico, deportivo e incluso estético. En este sentido, se hace necesaria una nueva y clara distinción de lo que es un gimnasio y por tanto de su personal de planta, sobre todo si se aspira que la gente, las instituciones y las leyes nos den el debido respeto y consideración, como empresas reconocidas y profesionales certificados del Fitness. Mientras tanto los usuarios, debemos saber y tomar consciencia de, a quién le vamos a confiar nuestra salud y calidad de vida, antes de proponerse algún otro elevado objetivo relacionado con nuestra condición física y estética.

Hagamos, antes de desarrollar el tema, a lo largo de esta serie de artículos, una distinción básica:

Un instructor o monitor de sala de musculación o de pesas, “sala de entrenamiento polivalente”: es el personal del gimnasio que debería, al menos, conocer el funcionamiento de los implementos y máquinas del gimnasio y mas importante aún, su impacto fisiológico en el organismo. Así introduce al usuario para su correcta disposición y uso a la hora de ejercitarse con ellos. Y digo “debería, al menos”, porque veo constantemente y suma con preocupación, cómo estos señores, ponen al usuario a hacer ejercicios sin tomar en cuenta, entre otras cosas, la postura y/o correcta biomecánica del ejercicio, ni les orientan adecuadamente en las técnicas de ejecución con cargas e intensidades inadecuadas; incluso van más allá, dándole a los implementos y aparatos otros usos y funciones, para lo cual no fueron diseñados, llegando al punto de inventar ejercicios; todo, a expensas de su salud, inventando a costa de usted!

Un entrenador o preparador, debería ser el profesional, casi siempre de una disciplina deportiva en particular, que se dedica a la preparación física, con énfasis en el desarrollo de habilidades y destrezas corporales de un individuo o de varios en un equipo y a la dirección técnica de los mismos. En la gran mayoría de los casos, su ámbito de trabajo está en el terreno o cancha de juego y su función se enfoca en maximizar el alto rendimiento de los atletas. Más allá del fisicoculturismo y sus categorías fitness, así como el powerlifting y la halterofilia, entre otras nuevas disciplinas como el crossfit y afines, los entrenadores deportivos se relacionan con el gimnasio de manera indirecta, pues refieren a sus atletas para el uso de las fuerzas resistidas a fin de incrementar la fuerza, resistencia y potencia muscular, entre otras valencias físicas.

Un Personal Trainer o Entrenador Personal, es un profesional del fitness (buena forma), capacitado para atender los intereses y necesidades de un usuario o atleta dentro del principio máximo de “la individualidad psico-biológica” y prepara para éste, un entrenamiento personalizado que irá en la búsqueda de satisfacciones que van desde una gran salud y mejor calidad de vida, hasta el logro de un alto rendimiento físico y deportivo. Con un Personal Trainer, se cuenta con la posibilidad de escoger los días de entrenamiento, con flexibilidad en los horarios y variación en las actividades, planificadas y adaptadas a su medida, con métodos de entrenamientos generales y específicos, pasando por diferentes etapas en las que se podrá revisar y readaptar sus progresos. Es realmente una gran idea acercarse a la ejercitación física de la mano de un profesional certificado, como lo es Personal Trainer, porque te garantiza un servicio seguro, eficaz y eficiente, que te aleja del desánimo y el fracaso, reduciendo el riesgo de lesiones y maximizando la condición física.

Solo en el gimnasio y especialmente en el deporte del fisicoculturismo se puede encontrar un “Circo” tan variado de personajes que presumen ser alguno instructores o entrenadores. Esto se debe principalmente a que son poquísimas las personas que se forman el esta profesión, haciendo que los gimnasio se conformen con “lo que hay” a la hora de contratar personal. Así que, para ser al menos instructor de sala de musculación en un gimnasio, se necesita cualquiera de estas tres cosas. 1) En el mejor de los casos, tener uno que otro diploma de asistencia a un curso de unas horas, que hizo alguna vez, con alguno que otro instructor desconocido, o con algún campeón que paso por la ciudad, en algún gimnasio de la localidad, eso, si no forja un montaje con la credencial de otro bajada de internet; o 2), que es la mayoría de las veces, tener una apariencia física robusta aceptable: “el papiaito del gimnasio”, porque muchos confunden el parecer con el saber. Y 3), yendo a ellos mi más sincero respeto, aquellos instructores que se certificaron hace 10 ó 20 años atrás, quizá con alguna institución reconocida como la FVFC y que, con el paso de los años, aun sin actualizarse nunca o especializarse más allá del culturismo, hacen alarde de su experiencia para entrenar a cualquiera.

Con este artículo no quisiera ofender a nadie, ni herir susceptibilidades, solo deseo exponer algo que debe aclararse, porque por ejemplo, los gremios que agrupan a los traumatólogos y fisioterapeutas de Venezuela reportan que: “…esto es un problema de salud pública, (…) las estadísticas reflejan que sacando a los pacientes que sufren traumatismos por accidentes, 8 de cada 10 pacientes que asisten a sus consultorios son producto de lesiones en el gimnasio”. De allí que, artículos como este intentan advertir a la gente para que no sigan siendo engañadas y hasta victimizadas de estos cuasi trainers, que en el argot del gimnasio llaman “monstrutrainer”, y más bien tomen en cuenta a aquellos que en verdad son instructores y entrenadores profesionales (certificados). Recuerde siempre Sr. Usuario, que es su salud la que está poniendo en manos de otro.

En ese sentido, déjeme exponerle en adelante (razón de ser de esta serie de artículos), de dónde salen y cuál es la formación o perfil de un “Instructor de sala o Personal Trainer” en Venezuela. Principalmente los que se forman a través de la Federación Venezolana de Fisicoculturismo y Fitness (FVFC), o de FEDA – Venezuela, o del Instituto Panamericano de Educación Física de la Universidad del Zulia (IPEF – LUZ) e incluso internacionalmente, a través de la International Federation of Bodybuilding and Fitness (IFBB), pagando, incluso en dólares, nuestras certificaciones.

Según estadísticas que obtuve, con alumnos en trabajos de pregrado (tesis), de una reconocida universidad del país, de la facultad de educación física, deporte y recreación, resultado de algunas investigaciones con una muestra nacional encuestada de 150 instructores y entrenadores, arrojó que, el 85% de ellos se volvió instructor porque alguien les ofreció el trabajo, sea por amistad, o por su aspecto físico, pues consideraban que vivían entrenando duro y prolongadamente en los gimnasios, o porque evidentemente habían hecho del gimnasio un “modus vivendi”, al entrenar a otros a cambio de dinero. Fíjese bien, no porque sean profesionales de oficio.

En esa misma línea de investigación se encontró que, dentro de ese 85%, en el que NO están los que se vuelven entrenadores después de ganar una revisión curricular, ni menos un concurso de mérito por credenciales, es decir casi 9 de cada 10 hacen carrera, por así decirlo, sobre la marcha y van ganando conocimiento y experiencia a expensas de la salud y expectativas de los usuarios. Eso, si es que al tipo le interesa aprender el oficio, porque muchos solo buscan el sueldo del gimnasio, la colaboración económica del usuario si quiere que le atienda y muchos por el el valor agregado de bucearse a las chicas, ya saben, aquellos de…y soba que soba y soba..!
Por otra parte, hay unos 2, de esos 9 instructores autodidactas, que intentan cultivarse y lo hacen leyendo revistas, esos que saben machucar los nombres en ingles de los Mr. Olimpia. Y el problema no es que lean, sino sus fuentes de información - para mí, de desinformación -, por sus contenidos que dejan mucho que desear. Estos “seudo” instructores, que suelen leer revistas, en su mayoría españolas y una que otra proveniente de los Estados Unidos; consiguen ejercicios, rutinas, dietas y demás, en los artículos que se publican en esas revistas, con una información publicitaria, pagada por las empresas anunciantes, con un supuesto, manipulado e inventado soporte científico, la mayoría de las veces inexistente.

Revistas proponentes de dietas y rutinas “cuasi” reales, muchas veces con modelos y otras con campeones, que ellos mismos patrocinan. Revistas con literatura barata, full de fotos con personas que han llegado a un increíble desarrollo muscular casi imposible de alcanzar y más difícil aun de sustentar en el tiempo. A no ser que, esa persona sea patrocinada e imagen publicitaria de marca. Hasta el día de hoy, no conozco a un venezolano que pueda, llevando una vida normal, verse y mantenerse como en esas fotos todo el tiempo. Las razones son simples, esa gente de revistas vive de eso y para eso, es más para esas fotos perfectas hubo una preparación física y dietética especifica; pero sobre todo, debido a que se omite la información especial de las cantidades absurdas y sin cordura que se suministran de esteroides, hormonas del crecimiento, IGF, insulina, etc., que utilizan para lograrlo.

Ojo! No estoy tratando de desanimar a nadie, todo lo contrario, verse y sentirse bien es posible y espectacular también, pero debemos trabajar para alcanzar metas físicas reales; y si usted quiere parecerse a los expositores de las fotos ¡hágalo, pero entrene duro, muy duro! Eso sí: 1) con los pies en la tierra, a partir de su propia realidad y circunstancia (presupuesto de tiempo y dinero, voluntad y disciplina), 2) con objetivos factibles, 3) confié en lo científicamente comprobado, 4) apóyese con profesionales y sobre todo, 4) tenga mucha consciencia de progresividad.

Así que, volviendo al tema (según dicho estudio), apenas 2 de cada 10 de estos monstrutrainer del gimnasio se cree instructor leyendo revistas, es decir, el 1% de estos señores cree que, por conocer el entrenamiento y la dieta de Ivetd Dominguez o de Phil Heath puede encargarse de su cuerpo y su salud. Gente que cree que siguiendo por Twitter a Sascha Fitness o a Richard Linares pueden prescribir dieras y rutinas, sin saber que esos señores son los primeros que no tienen un papel que los califique como profesionales del Fitness.

Por otra parte quedan, los que como dije, obtienen sus conocimientos de ensayar e inventar ejercicios, rutinas, dietas y hasta ciclos anabólicos con usted, con los usuarios y los que asisten a uno que otro cursillo por horas de vez en cuando; y no es que este mal, pero evidentemente me queda la duda: ¿en verdad creen que un instructor o entrenador se hace leyendo artículos y asistiendo a cursos sin contenido teórico, prácticas ni evaluaciones?, por supuesto que NO!

En las próximas entregas de esta serie de artículos seguiremos discerniendo sobre lo que es mejor para tu salud y tus aspiraciones físicas, porque cuando decides ir a un gimnasio, lo primero y fundamental es elegir alguien idóneo que te ayude, un profesional. No debes ponerte en manos de estos piratas del gimnasio, que terminaran haciéndote perder tiempo, dinero y con un poco de suerte no desertaras fracasado del gimnasio y además lesionado. Así que, entre muchos consejos y tips, te seguiré dando las pistas para que diferencies entre un “monstrutrainer y un verdadero profesional del Fitness, a un Personal Trainer Certificado.

El mínimo necesario en horas, según las organizaciones internacionales que regulan el entrenamiento con pesas, para ser calificado al menos como instructor de un gimnasio esta alrededor de las 100 horas de preparación teórica, prácticas y evaluaciones en las áreas de Anatomía, Fisiología, Biomecánica, Psicología deportiva, Metodologías y teorías del Entrenamiento físico (aplicadas al firness y al deportes, incluso a poblaciones especiales), nutrición clínica y deportiva, antropometría aplicada al deporte y la salud, primeros auxilios, farmacología deportiva, entre otras cosas.

En Venezuela, al menos en el interior del país, creo que es bastante difícil encontrar instructores y personal trainer certificados. Por ejemplo, en los gimnasios de Falcón conozco muy pocos y me atrevo a decir que no llegamos a ser más de 10, incluyendo a los que se certificaron años atrás. Suerte que la nueva Ley del Deporte está ponderando, estimulando y regulando la profesión, y que las instituciones encargadas de la formación están mejorando y diversificando sus plataformas formativas y de actualización; eso, junto a una sistemática supervisión en los centros deportivos por parte del Estado, reducirá la existencia de estos “piratas del gimnasio” y serán más los instructores y entrenadores certificados.

Sepa Señor usuario, que así como no es del todo necesario que estos profesionales cuenten con una apariencia atlética, aunque perezca lo ideal, lo que se busca es el conocimiento en el área del entrenamiento físico y el cuidado de la salud, así como tampoco es menester que los entrenadores sean expertos en cada una de las áreas de la ejercitación muscular o deportiva, se buscan que tengan solidas nociones científicas de ellas y no un montón de creencias al respecto.

Por favor, deje atrás esos instructores y entrenadores con la cabeza llena mitos y de desinformación, fruto de la ojear revisticas e internet, sacadas de las chácharas en el gimnasio. Ya sabes, de las miles de recomendaciones, consejos, trucos y en su mayoría estupideces que todo el mundo repite, porque le contaron, le dijeron, porque vio que le funcionó a otro, que lo escuchó o le dijeron de muy buena fuente, que alguien que el año pasado no fue a concursar en el Olimpia lo utilizó y le hubiera podido ganar a fulanito. Historias de ese tipo son las más recurrentes cuando me consultan día tras día en el gimnasio, a lo que contesto… “ese o esa no es usted, ni es su caso”.

La pregunta obligada es cómo reconocer a un verdadero instructor o personal trainer? Y la verdad, es muy sencillo, solo solicite sus credenciales, si es un profesional debe tenerlas certificados y actualizadas. En Venezuela solo somos certificados por la FVFC – IFBB, por Feda Venezuela y por la IPEF-LUZ. Y si eso no basta, te voy a dar algunas pistas infalibles para que reconozcas y diferencies a los profesionales del fitness de “los piratas del gimnasio”.

El pirata del gimnasio, es a veces el “papiaito” sin uniforme, con gorrita y un koala (luego le digo lo que allí suele haber; ese que sostiene: “el gimnasio es solo para fisicoculturistas” y como tal, es el que extenúa con sobrecargas y muchas repeticiones a todo el mundo por igual, el que inventa ejercicios y rutinas extenuantes y dolorosas, haciendo que el usuario piense “ese entrenador es bueno, porque me reventó y me duele todo”. Es ese mismo, cuyos usuarios se le marean y desmayan cada vez que luego no haya que hacer para que se recupere y cuando vuelve en si le dice: “no es nada, que siga dándole”. Aquel que siempre anda buscando la manera de entrenar a quien ya tiene una condición física ganada, para luego fanfarronear diciendo: “ese cuerpo lo hice yo”. Aquel que, sobre todo, le saca ignora a señoras y anda cazando a las señoritas, para decir que se las basila y las bucea y manosea con ejercicios extraños; esos en cuadripedestación o que abducen las piernas y que según él “son buenísimos”, pero que ellos nunca hacen o jamás se los prescriban a las señoras o a los caballeros. Ejercicios que rayan con el sadismo de una mente retorcida. Sin embargo, en este punto, hago un paréntesis para decir que, muchas veces “la culpa no es del mono, sino de quien le da el garrote”

También hay el otro tipo de “cuasi” instructor, aquellos que parecen haber estado en forma alguna vez y tienen algún tiempo en el medio, estos son un poco más comedidos y toman un poco más en serio su rol. Aunque siguen entrenamiento a la vieja escuela y no dejan de inventar con usted, son los que ya no tienen tiempo para entrenar por estar atendiendo clientes y por eso siguen igualitos; a estos les falta porte porque dicen: “ya no vale la pena competir”, o porque se lesionaron con sus propios inventos, porque están caros los productos y la comida, o por algún otro pretexto barato. En definitiva, están llenos de excusas por las que ya no se ejercitan, lo cierto es que ya no están en forma e incluso presentan un considerable porcentaje de grasa corporal.

Su preferencia por el entrenamiento intenso y pesado, requeteinventado por él, evoluciona y da paso a otro, con un nuevo interés; uno un poco más osado. Pasa al punto de prescribirte dietas, suplementos y hasta ciclos anabólocos, insumos que de seguro él te venderá y es que si te fijas bien, veraz que, aunque ya no entrenan, siempre cargan un gran morral de marca. En el caso de las puyas, si él no las tiene le dirá a qué veterinaria debe a ir; es más, si le pagas alguito más, te los administrará en el baño del gimnasio sin ningún escrúpulo ni asepsia, porque te convencerá con decirte: “tengo años haciendo esto y no pasa nada”. Se acuerda del Koala? pues enterese, estos tipos no cuentan con un botiquín de primeros auxilios, pero si cargan en esa riñonera o cachubera, como las llaman en otros lares: alcohol, algodón, una liga, las respectivas bombonas con los productos y “UNA (01)” inyectadora - la misma para todo y para todos -, que usaran con usted en el baño del gimnasio. Dígame: no es de TERROR?

Amigo lector, Si ha prestado atención, ya podrá ir distinguiendo entre “un pirata del gimnasio” y un instructor o entrenador, porque el verdadero profesional si te mostrará sus certificados y actualizaciones curriculares. Al inicio del entrenamiento, te hará una evaluación diagnostica física y te ofrecerá un control regular, luego te planificará el entrenamiento personalizado con bases científicas y te ayudará con una asesoría y acompañamiento constante a comprenderlo y a ejecutarlo, siempre con el debido respeto, cordialidad y mística de trabajo.

A la par, se le orientará en cuanto a la alimentación y si fuere necesario con la suplementación, eso sí, de la mano de otros profesionales de la salud. Como profesionales del fitness ponderaremos supremamente el cuidado de su salud y en ese sentido, jamás se dudará en negar las propuestas y procedimientos que expongan, no solo el bienestar del cliente, sino si la ética y fama profesional. Finalmente, estos profesionales cuidan su imagen física de tal forma que invitan a sus usuarios con el ejemplo y hasta les anima a preguntarle o decirle: “me gustaría verme como tú”. Más aun, en mi caso, si conociereis mi edad!

Cuando les haces una pregunta a estos imitadores de instructor sobre cualquier producto, probablemente te diga lo mismo que ya tú sabías, de segura te dirá que hay otro mejor y que él te lo puede conseguir a mejor precio… recuerde el morral? Por supuesto que aprovechará la ocasión para conminarte a que “te puyes” que “te hagas un ciclito”, para que avances más rápido” y “agarres carne”. Cuando le preguntes algo sobre las advertencias que te hizo un médico o que leíste, de seguro te va a decir que ellos no saben de culturismo y que en los gimnasios las cosas son diferentes. En fin, ese destructor tratará de venderte a toda costa algo, ya sea ropa, accesorios, productos, cremitas, etc… todo a un “buen precio y sin compromiso”.

El instructor o entrenador certificado te indicará oportunamente que es lo más apropiado en cuanto a la mejor vestimenta y accesorios para tu entrenamiento y te orientará abierta y claramente, sobre el uso y abuso de los suplementos, de ayudas ergogénicas y anabólicos, al igual que de otros fármacos de uso deportivo, con la exacta explicación sobre sus ingredientes, propiedades, bondades y perjuicios, así como la correcta dosificación, en cuyos excesos están, la mayoría de las veces, lo perjudicial. Así que éste profesional, aun teniendo el conocimiento, también te dirá responsablemente que casi nunca son necesarios, a menos que aspires ser un atleta de alto rendimiento, para lo cual te sugerirá, en primer lugar, la prescripción de exámenes de laboratorio y con ellos, te referirá para que busques ayuda especializada en síndromes metabólicos como un médico endocrino y un nutricionista deportivo.

De esto último, recuerde tres cosas: 1) detrás de un atleta de alto rendimiento, además de su entrenador, también hay un equipo de especialistas como fisiatras, nutriólogos y psicólogos, entre otros, 2) no sirven de nada la administración de ayudas y suplementos, sobre todo invasivas si no entrena con duro y con disciplina, ajustado a una periodización del entrenamiento científicamente personalizado, con su oportuno y pertinente plan de alimentación y descansos y 3) si no eres un atleta o un modelo profesional, plantéate metas físicas factibles y ponte en manos de un profesional que pueda darte la confianza y la seguridad, porque verse y sentirse bien no tiene precio!

Otro detalle y que sirve para reconocer a estos impostores del gimnasio es, que critican y cuestionan de forma absurda y a ultranza a cualquier otro que no esté en su subnivel, haciendo alarde de lo que adolece (falta de conocimiento) en base a su empírica experiencia o teorías de la vieja escuela; ejemplo de ello es que se burla del uso correcto del lenguaje técnico de los profesionales y se jacta de opinar sus sistemas de entrenamiento, rutinas y ejercicios, al igual que cuestiona las orientaciones dietéticas y suplementarias; que un servidor o cualquier otro experto le dé a una persona. Usted los escuchara decir, cuando le preguntan por otras propuestas, cosas como: “eso no es así”, “si, pero no creo”, “o sea así no está bien”, “es que en mi experiencia propia personal creo que eso está mal”. Los entrenadores profesionales, simplemente reconocen los conocimientos de los expertos.

Los destructores te pondrán una rutina diferente todos los días, supuestamente para que no te aburras ni te estanques, tú lo identificarás cuando llegues al gimnasio y le preguntes ¿qué voy a hacer hoy? y él te responda ¿qué hiciste ayer?, entonces te dirá: - Ha bueno, entonces vas a hacer pecho y espalda, y luego le dirás: eso lo hice el día anterior y él contestara: - cierto, perdón! entonces te toca hombros y trapecios. Y es que tú y yo sabemos que él no lleva un registro de tus rutinas, porque no tiene un planilla y no tiene un planilla porque no tiene un control y no lleva un control porque no hay un plan de entrenamiento y es así, porque en realidad todo lo hace por una especie de inspiración divina, argumentando que te entrena bajo el sistema instintivo, solo que si no tienes más de diez años en este negocio, el entrenamiento instintivo no te servirá jamás.

Como ya te dije anteriormente, un profesional lleva un riguroso registro de todas las personas que entrenan con él, con rutinas que debería cambiar, al menos cada 8 ó 12 semanas, de acuerdo a la aplicación de diversos sistemas y métodos de entrenamiento, en los que se conjugan variables como carga, intensidad y volumen; todo a tenor de un plan personalizado de entrenamiento, categorizado en macro, meso y micro ciclos. Esta dosificación del entrenamiento se ajusta perfectamente a un adecuado régimen alimenticio y de descansos programados para lograr la mejor supercompensación.

Un pirata del gimnasio cree saber de todo, de todo te opina, conoce de cabezas de músculos y ejercicios, de dietas y nutrientes, de psicología y el amor y hasta de medicamentos y montes. Sabe por ejemplo de Aminoganol, del Thiomucase en supositorios, del Cardispan inyectable directo, de un ciclo de Stanozolol-V con Soste, que por supuesto él te podrá conseguir, también te dirá que uses faja y cinturón todo el tiempo. Te pondrá una dieta que debe llevar chayota cocida con claras de huevo crudas, te gusten o no, de que debes pulgarte antes de una dieta y usar Animalpark o polivitamínicos para crecer, que siempre vas a entrenar con pesos máximos y abdominales todos los días, que si tu novio o novia no te convienen o que masturbarse es malo.

El entrenador certificado, sabe por qué el Thiomucase en supositorios es cancerígeno y por eso esta descontinuado, también sabe que el Cardispan nunca se inyecta directo si no que tiene que hacerse una mezcla con lidocaina al 1% para que no duela tanto y que si la persona tiene una predisposición puede morir de un infarto. Tampoco sugerirá un ciclo anabólico y menos, si no se hace con marcas reconocidas, nada de uso veterinario, como lo es el Aminoganol. Te advertirá de los riesgos e inconvenientes de usar fajas porque flacidecen la musculatura abdominal y que los cinturones sólo se usan al momento de mover grandes cargas. Sabe que no es bueno consumir verduras cocidas y que las claras de huevo consumidas crudas son un desperdicio proteico, que te pueden producir samonelosis y en exceso causan colitis. Entiende que los whey gainers, los whey protein y los aminoácidos es dinero tirado a la basura si igual no te esfuerzas, alimentas y descansas bien.

Fíjese bien, este personaje del gimnasio que <<solamente a las chicas>> les dice: vamos a hacer estos ejercicios, que “son buenísimos” - mientras sonríe -, porque las pondrá a abrir las piernas o en cuadripedestación con ejercicios, muchos de ellos exagerado la postura o inventados, mientras se coloca en la mejor ubicación para “ver…” que lo haga bien y “meterle mano…” para ayudarle; como dije, son tan buenos esos ejercicios que, nunca se los pone a los hombres o a las señoras, ni siquiera él mismo los hace.

Este neófito le dirá: no tomes agua al entrenar porque entonces perderás lo que habías ganado en resistencia, el mismo que te recomendará ponerte emboplas en el abdomen y claquetas gruesas manga larga y hasta de hule, para que sudes más y rebajes y es por eso critica el aire acondicionado del gimnasio. Ese que, muchas veces por flojera te pondrá a hacer balanceos y giros con una barra para que te reduzca la cintura, suerte que no sabe cómo indicarlos y de seguro lo harás mal, para tu bien. El mismo que te dirá, que pocas series con mucho peso son para sacar músculo y muchas repeticiones con poco peso son para definir.

Un verdadero instructor, te hablará de las virtudes del agua y que mientras más hidratado más rendirás en tu actividad física, que cuando tienes sed ya tu cuerpo está 2% deshidratado, te informará del uso oportuno de las bebidas rehidratantes y energéticas y que mientras más fresca sea la ropa y el ambiente con que te ejercites mejor, evitando de deshidratación o peor, un golpe de calor, que es lo que ocurre cuando la termogénesis se eleva en demasía.

Un profesional se conducirá con trato amable y respetuoso, al margen de tu vida personal, te entrenará con ética profesional de acuerdo a una metodología científica y sin inventos absurdos y por ejemplo te explicará que, hacer rotaciones e inclinaciones del tronco no adelgazan la cintura, si no que producen solo dos cosas, posibles lesiones de la columna por desgaste de los discos intervertebrales y un gran desarrollo de los músculos oblicuos, sobre todo los internos, haciéndolos ganar volumen y por tanto menos cintura. Ese entrenador sabe que no sólo es el número de series ni el de repeticiones o el uso de cargas máximas lo que cuenta para ganar volumen o lograr un buen tono de base muscular, sino la administración planificada de principios del entrenamiento aeróbico y anaeróbico, con y sin fuerzas resistidas, las que dan resultados objetivos.

Amigo dueño del gimnasio, sepa que son estos mismos señores los que causan que un 90% de tus clientes abandonen, en menos de un año, tu negocio, por supuesto que hay otras propias del usuario, es decir, de índole personal y circunstancial y que se traducen en la poca perseverancia y final deserción, pero ese porcentaje de razones es ínfimo en comparación al daño que causas estos semi-instructores.

Amigo Gerente del gimnasio, los afiliados a un gimnasio se van, debido a que estos individuos los lesionaron gravemente, o le causaron afecciones metabólicas, o intoxicaron, o porque no le prestaron los primeros auxilios oportuna y pertinentemente, en fin, se retiran del gimnasio, por no buscarse un problema con nadie, al denunciar el mal que le causaron mientras buscaba salud. También se van porque le faltaron el respeto, o le difamaron, o le involucraron en un chisme, o porque se burlaban de él o ella y en ese mismo sentido, abandonan el gimnasio porque no le atendían, o lo hacían con desdén, sea por su condición de obeso, o por ser una persona con avanzada edad, o por alguna discapacidad, en fin por discriminación, “a menos” que accedieran a la extorción de pagar algo mas..! No olvide Sr. Encargado del gimnasio, que las instalaciones y sus servicio, han de ser ante todo un centro de salud primaria, por lo que no debemos desestimar que es un lugar para desestresarse y revitalizarse física y psiquicamente, lo que significa que el gimnasio debe ser un lugar propicio para el entrenamiento físico en un ambiente de convivencia, motivación y la sana competencia.

Señor empresario del fitness, sepa que es más la gente que se va del gimnasio por estas razones de las que usted cree y hay culpables y un responsable de ello. Los culpables no son más que esos personajes que se hacen llamar instructor o entrenador, sin tener capacitación ni certificación alguna. En realidad, nuestros usuarios se van más del gimnasio por causa de estos señores y su forma poco profesional e irresponsable de atenderles, que por desanimarse o desesperarse viendo que no avanzan, no mejoran o evolucionan hacia sus aspiraciones de verse y sentirse bien.

Ahora bien, ya les dije quiénes son los culpables del masivo éxodo de clientes en un gimnasio, “más claro no canta un gallo”, no es otra cosa. Ahora solo me queda decir, con el debido respeto, que el verdadero responsable de tan lamentables pérdidas (pues por un lado, se truncan las expectativas del usuario y por el otro, se escurren las ganancias y prestigio del gimnasio como empresa) que, ese responsable es el dueño del gimnasio. Porque aquí también aplica el adagio: ”la culpa no es del mono sino de quien le da el garrote”.

Sé que los encargados de los gimnasios tienen dificultad para encontrar el personal con el perfil deseado y eso se entiende, porque el oficio de instructor y de entrenador fitness apenas está en cobrando importancia; es ahora que las leyes venezolanas nos están dando nuestro lugar y comienza a reglamentarse como actividad profesional y económica. La nueva Ley del Deporte contempla perfectamente la gestión económica en base a la actividad física, deportiva y de recreación como servicio público. De igual modo, los dueños de gimnasio tienen que ponderar mejor la selección y capacitación de su personal.

Nótese bien, que no digo en modo alguno, que se prescinda de estos señores de la noche a la mañana. Lo que si opino, es que ya va siendo tiempo, si deseamos prestar un mejor servicio, elevar las ganancias y proyectarnos como empresa, que se le exija al personal la capacitación, credenciales y actualizaciones periódicas, de acuerdo con el perfil por el que se les está pagando para atender a los clientes, tanto en el caso de los instructores como de los personal trainer, ya que dependiendo de la calidad de su desempeño, está el bienestar de los clientes, su estabilidad en el gimnasio y como tal el éxito de la empresa.

En resumen, antes de escoger un instructor o entrenador, pregunta referencias sobre él; es decir, a quien ha entrenado antes, que resultados ha obtenido y cómo los obtuvo, donde tomó sus cursos de preparación para certificarse, su nivel máximo de estudios y sobre todo observa qué tan comprometido está con su trabajo, verifica si hace lo mismo que te recomienda que hagas, aunque obviamente el debería verse mucho mejor que como tú te veas. Para ser entrenador profesional al menos debe tener 5 años en este asunto, generalmente habrá sido competidor o lo sigue siendo, en su mayoría tienen un nivel de estudios tecnico o superior.

Por último, agregaría que, el trato de un entrenador debe ser amable, agradable y respetuoso con todo, sin comportarse como amigo de la infancia y deberá dignificar su trabajo dedicándose únicamente a entrenar y no a comportarse como vendedor, sacerdote o gnóstico, crítico político, coach motivacional o consejero matrimonial, confesor o confidente, nutriólogo y farmacéutico, médico o yerbatero, fisioterapeuta o sobador. Cada quien se debe limitar hasta donde su sentido común, sus valores humanos y su capacidad intelectual le permita.

En fin, un profesional del fitness, solamente debe ayudarte a sentir confianza en tu entrenamiento, alejarte de las lesiones y de afecciones metabólicas, cuidando de tu salud y ahorrarte mucho dinero.
Categoría: Otros
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Comentarios

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    Avatar de efprincess
    Buenas. Me gusta tu articulo, lo bueno es que a dia de hoy la profesion de entrenador personal ha sido regulada, y ha normativa específica de que para trabajar en gimnasios debes de tener formación reconocida y avalada. Poco a poco nos hacemos mas fuertes.
    permalink
    Escrito 03-02-2017 a las 11:42 por efprincess efprincess esta offline
 

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