Un pequeño y sucio secreto del entrenamiento con pesas El secreto
Te voy a contar un secreto. Pero antes debes prometer que no se lo dirás a ningún entrenador de acondicionamiento físico, gurú del fitness, entrenadores que te quieren vender libros o DVDs e incluso cualquier otro redactor de T-Nation. Esto es sólo entre tú y yo ¿entendido?.
Aquí está el secreto: no existe un programa de
entrenamiento que sea mejor, una mega-
rutina secreta, un número de series/repeticiones mágicos o un super
ejercicio. No hay preparadores o entrenadores “mejores”. Tampoco existe una mejor filosofía a la que puedas unirte.
Si sólo entrenas con alta intensidad (HIT) eres estúpido. Si sólo haces alto
volumen, eres estúpido. ¿Profesas admiración por Waterbury? Estúpido. ¿Sigues a Thibaudeau? Estúpido. ¿Te tragas todas las líneas de Pavel? Estúpido. Si nombras a un experto y me dices que únicamente entrenas con sus programas, tal como él indica, yo te responderé de la misma forma: eres estúpido.
¿Por qué? Porqué la segunda parte del secreto es que la fuerza real detrás de cualquier programa o filosofía de
entrenamiento está en el cambio. El mejor programa de
entrenamiento, cómo se suele decir, es el que NO estás realizando actualmente… o por lo menos el que no has estado haciendo en los últimos meses.
Piénsalo de nuevo, piensa con más fuerza
En la década de los 70 y 80 muchos culturistas obtuvieron resultados increíbles con el HIT popularizado por Arthur Jones inicialmente (y luego por Mike Mentzer y Ellington Dardens). ¿Por qué? Porqué antes de que probarán el HIT la mayoría de los culturistas de esa época entrenaban con un
volumen muy alto.
¿Fue el HIT una idea maravillosa? ¿Descubrió Jones el gran secreto detrás de la
hipertrofia? No. El cambio no fue por eso, fue debido al cambio radical de un estilo de entrenamiento a otro: ése fue el gran secreto. Aunque también funciona a la inversa. Entrena a un
volumen bajo durante un tiempo y luego el entrenamiento de
volumen alemán te parecerá mágico cuando hagas el cambio de tu
rutina actual a este.
Existe un viejo truco que usan los entrenadores y refleja lo magnifico de este secreto: cuando llega a ti un nuevo atleta, pregúntale qué es lo que ha estado haciendo últimamente en el
gimnasio: tipo de
ejercicio, series, repeticiones, las divisiones de las distintas sesiones, etcétera.
Luego hazle hacer todo lo contrario. Es bastante probable que el cambio sea lo suficiente grande para que vuelva a obtener progresos y con ello seas llamado “un entrenador milagroso”. Sonreirás, aceptarás ese nuevo apodo y cobrarás el cheque.
Pero, ahora bien, apuesto que piensas que ya conoces todo acerca de la materia y que “no existe un programa de entrenamiento que sea mejor”. Realmente no es así. Piénsalo de nuevo: ¿Cuándo fue la última vez que hiciste un cambio radical?.
Haz un cambio radical
Si bien la mayoría de las ratas educadas del
gimnasio alaban la idea del cambio y la variación, son muchos los que están estancados en los mismos patrones. Realmente este suele ser el mayor error de los entrenadores expertos. Es normal ya que hemos insistido una y otra vez en decirte acerca de los “mejores”
ejercicios
, la “mejor” división de entrenamiento, la “mejor” cantidad de series/repeticiones.
Estamos tan enfocados a los grandes
ejercicios
básicos que nos hemos quedado estancados. No hay nada malo con estos
ejercicios
pero cambiar puede realmente ayudarnos a salir del estancamiento, crecer y progresar, incluso si con ello evitas temporalmente los
ejercicios
básicos.
Muchos levantadores hacen cambios en su
rutina cada 4-6 semanas pero sus cambios no son suficiente radicales. En vez de hacer sentadillas medias 3×10 cambian a sentadillas estrechas 3×10. ¡Ohh! ¡Que radical eres!.
Pues no. Olvídalo. En lugar de eso elimina la sentadilla completamente (¡!) y haz en su lugar prensa (¡¡!!). Haz dos series de 25 repeticiones (¿¡¡que qué!!?) hasta reventar y llegar al fallo total. Eso es malo… sin embargo es bueno si no lo has hecho durante mucho tiempo. Hazlo durante unas pocas semanas y luego vuelve a hacer sentadillas.
¿O qué tal esto? Si estás en una
rutina de cuerpo completo (fullbody) cambia a una división distinta del cuerpo. Una que hiciera que tu entrenador (o gurú preferido) amante de las
rutinas
fullbody pensase que has perdido la chaveta. Por ejemplo:
Lunes:
Espalda.
Martes:
Pectoral.
Miércoles:
Piernas.
Jueves:
Brazos.
Viernes:
Hombros.
Sábado:
Abdominales.
Domingo: descanso (¡o incluso ignóralo y empieza de cero como si fuera lunes).
¡Sobrecarga hasta cagarte en todo cada grupo
muscular con toneladas de
ejercicios
, series infinitas y montañas de repeticiones!. ¿Esta es la “mejor” manera de entrenar? Tal vez no, pero si has sido un adicto a las
rutinas
de cuerpo entero por todo un año, estarás sorprendido como “entrenando mal” darás un salto repentino en tus progresos nuevamente.
Si eres de los que entrena con una rutina dividida por grupos musculares y has seguido el programa de alto volumen que Arnold estuvo usando en los 80 pues cámbialo y adopta una breve rutina de cuerpo entero tres veces a la semana. Será un asco mentalmente, no te gustará… y probablemente empezarás a crecer de nuevo.
¿Captas la idea? No es el programa en sí. Es el cambio, el reto de algo nuevo que se pone ante ti. Unas cuantas ideas más:
Muchos nos mantenemos en el rango de 6-12 repeticiones. ¿Cuánto hace que no has ido a uno u otro extremo? ¿20 repeticiones por serie? ¿Sólo dos repeticiones con pesos super altos?.
¿Quién dijo que debemos realizar 3 series por cada
ejercicio? Todos lo hacen pero pocos saben el por que. Es un hábito. ¿Qué tal si hacemos una serie por
ejercicio? Por ejemplo para
pecho:
Press plano usando
mancuernas: 1×10.
Aperturas usando
mancuernas: 1×10.
Fondos en paralela: 1 serie hasta el fallo.
Todavía siguen siendo 3 series pero son con 3
ejercicios
diferentes. ¿Esto es la “mejor” manera? Pues otra vez lo repito: da lo mismo mientras sea algo sustancialmente diferente a lo que hacías anteriormente.
¿Estás haciendo series múltiples con múltiples
ejercicios
(por ejemplo 3-4
ejercicios
para
pecho al típico 3×10 cada uno)?. En vez de eso, prueba esto: escoge solamente un ejercicio, por ejemplo fondos en paralelas lastrados. Ahora haz 30 repeticiones. No importa el número de series que requieras, pero llega a hacer en total las 30 repeticiones. Es la misma cantidad de repeticiones que en tu entrenamiento previo pero usando sólo un ejercicio.
Coge el consejo de Waterbury: “Hacer 3×10″. ¿Por qué no intentas hacer 10×3 por cuatro semanas? Solamente estás invirtiendo el rango normal de series/repeticiones.
¿En todas tus
rutinas
haces curl
femoral y peso muerto con
piernas rígidas para
femoral? Tira esos
ejercicios
por completo y haz únicamente sprints cortos pero que sean realmente duros durante un par de semanas.
¿Todos los
ejercicios
que haces son bilaterales (con ambas
piernas al mismo tiempo o ambos
brazos al mismo tiempo)?. Prueba a cambiarlos durante un par de semanas por
ejercicios
unilaterales: sentadillas a una
pierna, prensa a una
pierna, peso muerto a una
pierna, press de banca a un
brazo, press militar con
mancuerna a un
brazo, etcétera.
¿Usas barra siempre para press banca, sentadillas y peso muerto?. Prueba a usar únicamente
mancuernas para este esquema durante unas cuantas semanas. ¿Usas siempre
mancuernas? Pues prueba a usar sólo barras.
Busca y encuentra dos entrenadores de fuerza que tengan filosofías que estén en total desacuerdo y sean totalmente distintas. Ve alternando entre esos programas de entrenamiento.
Haz nuevos
ejercicios
usando nuevo equipamiento, nuevas divisiones o un rango nuevo de series y repeticiones. Vete a un
gimnasio nuevo y haz como que quieres unirte al mismo, consigue un pase gratuito por una semana. Durante esta semana ponte a entrenar un programa totalmente distinto que esté lejos de la zona de confort donde te has (mal)acostumbrado y estancado.
El reto de variar los
ejercicios
Este es un truco fácil que te ayudará a tomar ventaja de hacer cambios: hazte una lista con tus tres
ejercicios
que te parezcan “los mejores” para un objetivo o grupo
muscular. Asumamos por un momento que no sólo son los mejores movimientos si no que también son los principales que usas. Por ejemplo los “mejores”
ejercicios
para
tríceps serían:
Press de banca con agarre estrecho.
Fondos en paralelas.
Rompe-cráneos (extensión de
tríceps tumbado).
Esta lista es difícil de discutir ¿verdad?. Pero… ¿cuánto hace desde que experimentaste un verdadero crecimiento en tu
tríceps? ¿Se siguen viendo igual que el año pasado (asumiendo que tu nivel de
grasa es el mismo)?. Ok, ok, esos tres
ejercicios
son los mejores según la mayoría de entrenadores pero si ya no te sirven ¿porqué seguir haciéndolos? ¿Porque alguien dijo que eran los mejores? ¿Miedo a que te vean haciendo un “cutre y débil” ejercicio de aislamiento?. OK: permanece estancado con ello. Luce exactamente igual ahora que dentro del próximo año…
O podrías probar algo distinto, destacar “los 3 mejores
ejercicios
” y probar otra cosa durante las próximas 6 semanas, por ejemplo:
Extensiones de
tríceps en
polea alta y en banco inclinado.
Extensión en
polea inversa a un
brazo.
Patadas traseras.
Sí: la temida patada trasera, ¡el rey de los
ejercicios
para debiluchos!. ¿Cuánto hace que no lo has usado? ¿Años? Pues hazlo… por unas pocas semanas. Estarás en shock por las agujetas que tendrás. Ya, las agujetas no son necesariamente un indicador de progresos pero te dice que has puesto a prueba el
músculo de una forma distinta… y eso es bueno.
Pon un desafío como este para cada grupo
muscular mayor. Haz una lista de “los 3 mejores
ejercicios
” para
pecho,
espalda,
hombros,
bíceps, tríceps, cuádriceps,
femorales,
antebrazos,
abdominales o lista los 3 que usas más a menudo. Luego busca y encuentra sustitutos que hace mucho tiempo que no usas. Finalmente, por al menos un mes, usa solamente estos “nuevos
ejercicios
” incluso si se ven débiles o no son básicos. Pacta contigo mismo que irás al
gimnasio y no harás los mismos puñeteros entrenamientos de siempre con los mismos puñeteros
ejercicios
. No te preocupes: el cambio llevará al progreso. En serio.
Una advertencia
El cambio es bueno, pero no cambies muy a menudo. Rotar entre programas de bajo y alto volumen puede ser beneficioso pero no saltes de barco cada semana. Usa una variedad de programas y
ejercicios
pero recuerda darle a cada uno un buen lapso de tiempo para que surjan los resultados.
La cuestión psicológica
Centrarse únicamente en lo físico mientras se ignora lo cerebral es parecido a ignorar el sistema nervioso y enfocarse sólo en el
músculo. El aspecto mental de las cosas es crucial. Para obtener cambios externos primero hay que mirar hacía dentro.
En este punto, los efecto psicológicos de un cambio drástico en el gimnasio pueden ser enormes. Lo primero es que es imposible ir a por los movimientos cuando estás tratando un levantamiento nuevo o un conjunto de series/repeticiones radical. Tienes que concentrarte de verdad para que la vieja conexión mente-
músculo reciba esa descarga necesaria (y de todas formas ir únicamente a centrarse en los movimientos es quizás la enfermedad que más prevalece en la rata de gimnasio común. El cambio es la cura).
Lo segundo es entrar al gimnasio previamente despierto y alerta. Has sido desafiado y estás un poco fuera de tu elemento natural. Eso es bueno, es cuestión de romper las reglas.
Por último realizar cosas nuevas en el gimnasio es simplemente divertido. Pienso que la mitad del interés en los estilos de entrenamiento “raros”, el CrossFit, las kettlebells, etcétera es que pueden ser divertidos. Si eso es lo que hace falta para salir del estancamiento y el aburrimiento pues ve a por ello. Pasadas unas semanas de “diversión” puedes volver a tu viejo y más efectivo entrenamiento.
La gran pregunta: ¿Estás satisfecho?
Lo sé, estoy diciendo locuras. ¿No usar los grandes
ejercicios
siempre? ¿No adoptar la filosofía de un entrenador al 100% aunque sea un entrenador de clase mundial? ¿Ir al gimnasio y no hacer sentadillas?.
¡Locura, herejía, blasfemia!.
Y pese a mis más de 10 años trabajando con los mejores entrenadores y preparadores de fuerza en el mundo, yo creo que esto es el verdadero secreto. No es el programa, es el cambio de un programa a otro.
Pero te diré algo: si no estás conforme conmigo, piensas que estoy loco e insistes que sólo un estilo es “El único” responde esto: ¿Estás satisfecho? ¿Tu físico es como quieres? Si la respuesta es no al menos ¿Ha mejorado un poco? ¿No? Entonces ¿qué puedes perder?. No temas, no le diré al cabeza hueca que te entrena que te estoy apartando de sus enseñanzas.
Conviértete en una mujerzuela
He dormido en el sillón de Chad Waterbury, he dado seminarios con Dave Tate y Alwyn Cosgrove. Tengo conversaciones telefónicas con Charles Poliquin todo el tiempo. En otras palabras: tengo acceso a los mejores entrenadores y preparadores en su campo. No sabría escoger solamente un experto pero puedo trabajar codo con codo con él y empaparme hasta de la última gota de su filosofía.
Y así, con toda la información y oportunidades de las que dispongo ¿Qué es lo que hago?. Bien: yo alterno entre programas de cuerpo entero y divididos. También alterno entre volumen bajo y alto. Entre pesos libres y máquinas. A veces entreno al fallo
muscular y otras no. Hago
ejercicios
“grandes” y de aislamiento. Hago un programa de Waterbury, luego otro de Poliquin (o Cosgrove, o Dan John, o Ian King, o Thibaudeau, o Staley, o Darden, etcétera).
Desde que elimine mi dogmatismo y lealtad hacía los entrenadores de fuerza he hecho algunos de los mejores progresos de toda mi vida. Y tú también puedes. Solamente debes convertirte en una “mujerzuela” en lo que respecta a filosofías de entrenamiento. Métete en la cama de cada aproximación de entrenamiento que tenga cada entrenador. Aprende de ella. Úsala. Dale azotes en el trasero unas cuantas veces, tirale del pelo y luego cambia de cama.
Una última cosa
Cuando obtengas un rápido progreso te será más difícil entrar en foros a argumentar sobre “mejores”
rutinas
,
ejercicios
o entrenadores. Yo sugiero que inviertas el tiempo que te ahorras investigando en
nutrición y los aspectos nutricionales relacionados a la transformación del cuerpo.
¿Por qué? Por que tengo otro secreto para ti. La relevancia del tipo de entrenamiento que hagas en tus cambios está sobre-valorado. La
dieta es el primer punto y más determinante a la hora de obtener progresos y de cómo se verá y lucirá tu cuerpo. Aunque el entrenamiento es necesario, está en un lejano segundo puesto.
Aunque esto ya es harina de otro artículo ¿no crees?.
Fuente:
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