Introducción El remo sentado básico
El
ejercicio de
remo sentado es un movimiento clásico en las salas de acondicionamiento
muscular. La ejecución del
ejercicio básico de
remo sentado ha sido descrita ampliamente por muchos manuales básicos para el
entrenamiento de fuerza y musculación (Colado, 1996; Pearl, 1993; Jiménez, 2005; Isidro et al., 2007; Morán, 2008, Delavier, 2004; Beachle y Earle, 2000).
Este
ejercicio implica el movimiento de las articulaciones del codo y el
hombro y del tobillo y requiere de la estabilización de las articulaciones de rodilla, cadera y
espalda. En primer lugar, debe ser comentado que se trata de un
ejercicio que realiza en
polea baja, donde el ejecutante parte desde una posición en sedestación de cara al aparato, fija los pies y mantiene una ligera flexión en rodillas y caderas que le permita asir el mango con los
brazos sin llegar a la máxima extensión.
Una vez agarrado el mango se genera una tracción hacia su propio cuerpo llevando los
brazos lo más a tras posible a través de una trayectoria rectilínea. Orientado al fortalecimiento de los músculos retrosomáticos ha sido atribuido un efecto excelente para trabajar la
espalda en grosor (Delavier, 2004; Morán, 2008), aunque estos autores no detallan ni describen este concepto.
Debido a la complejidad técnica que envuelve el movimiento, ha sido diseñada la variante en máquina, la cual reduce el rango de error técnico de ejecución y con ello el riesgo de lesión (Lluciá, 2001).
Su inclusión en los PANM permite generar equilibrio con los ejercicio de empuje (pressing), sin este equilibrio en la fuerza de los grupos musculares antagónicos la capacidad motriz puede verse alterada e incluso incrementar el riesgo de lesión (Baker y Newton, 2004) principalmente en la articulación del
hombro (Barlow et al., 2002).
Anatomía del remo sentado
El
músculo agonista para el movimiento de remo sentado es el gran
dorsal,
músculo de carácter multifuncional (Paton y Brown, 1995). A modo de recuerdo anatómico referir que el
músculo gran
dorsal se origina en las apófisis espinosas de las seis últimas vértebras torácicas y se inserta en el tubérculo menor del húmero.
Las funciones principales de este
músculo superficial son:
a) Aproximar el
brazo en la articulación del
hombro, siendo el aductor más potente, (Kapandji, 2007) ;
b) Descender el
brazo elevado;
c) Traccionar en dirección
dorsal;
d) generar rotación medial (Posel y Schulte, 2004; Peterson et al., 2007);
no deben olvidarse otras funciones que cubre dicho músculo:
a) Depresión de la cintura escapular;
b) Contribución a la flexión lateral del tronco;
c) Hiperextensión de la columna (cuando interviene bilateralmente);
d) Posibilidad de actuar como músculo accesorio de la respiración (Peterson et al., 2007).
Análisis del remo sentado: criterio de eficacia
Según el manual básico de la National Strength and Conditioning Association, este movimiento implica la activación
muscular del
dorsal ancho, redondo mayor, porción media el
trapecio y romboides (Beachle y Earle, 2000).
Sin embargo, tal y como ha sido mencionado en la introducción la activación
muscular durante el remo sentado no ha sido estudiado ampliamente, existiendo diferentes resultados y opiniones que pueden llevar a la confusión.
Puesto que el objetivo principal para este movimiento es el fortalecimiento del gran dorsal, en algunas ocasiones ha sido comparada la activación conseguida en el remo con las activaciones con el ejercicio de jalón en
polea, puesto que los dos
ejercicios
se orientan al fortalecimiento de los grupos musculares orientados a la tracción. En este sentido, Lehman et al. (2004) no encontró diferencias significativas entre la EMG del gran dorsal para entre ambos
ejercicios
. Datos muy similares aportan Boeckh-Behrens y Buskies (2005) quienes sugieren una ligera menor activación para el ejercicio de remo sentado.
El músculo gran dorsal es un músculo grande con carácter multifuncional como ha sido descrito anteriormente, situación que ha invitado a entrenadores y practicantes a buscar variantes del mismo ejercicio con el objetivo de conseguir activaciones selectivas.
Estudios previos, como el trabajo publicado por Signorile et al. (2002) muestran diferentes activaciones en el gran dorsal para diferentes variantes del ejercicio de fortalecimiento jalón
polea. Lehman et al. (2004) comprobaron los patrones de reclutamiento
muscular en función de dos variantes, por un lado, el remo básico y por otro lado, el remo con retracción escapular mantenida. Esta estrategia no modificó la activación muscular de los músculos superficiales, aunque no se descarta una mayor participación de las fibras profundas y posteriores del romboides (Lehman et al., 2004).
A partir del ejercicio básico existen diferentes variantes con el fin de activar selectivamente diferentes porciones musculares o modificar la cantidad de esfuerzo de algunos grupos musculares. Con este objetivo existen dos grandes estrategias para modificar la activación muscular: los grados de abducción glenohumeral y el agarre. Sobre los grados de abducción glenohumeral es conocido que, desde 0 hasta 90 grados, la participación muscular del gran dorsal disminuye progresiva y paralelamente al incremento de los grados de abducción, mientras que la porción posterior del
deltoides y la región media del
trapecio incrementan su protagonismo (Boeckh-Behrens y Buskies, 2005).
Los datos aportados sobre las variaciones del agarre provienen de datos empíricos sin aportar información recolectada por estudios electromiográficos. El conocido manual aportado por Delavier (2004) describe que la ejecución del agarre con las manos en supinación solicita con mayor intensidad la región inferior de los
trapecios, el romboides y el
bíceps. Por otro lado, el agarre con las manos en pronación favorece el reclutamiento del
deltoides posterior y la parte media de los
trapecios.
El profesor Forte (en Jiménez 2005) describe como durante el agarre neutro el músculo agonista es el gran dorsal puesto que existe mayor movimiento de la articulación glenohumeral, liderando por tanto una reducción de los flexores del codo tal y como cita Morán, (2008). Por su parte el agarre en pronación realizado con aducción escapular lidera un incremento de la región posterior en el
deltoides (Forte, 2005). Por último, un consejo que incrementará la eficacia del ejercicio consiste es utilizar agarraderos que permitan generar rotación interna durante el movimiento (Colado, 1996).
Análisis del remo sentado: criterio de seguridad
Al tratarse de un ejercicio poliarticular exige de un mayor control y exigencia en la técnica realizada, para evitar posibles riesgos. A continuación son recopiladas las sugerencias profilácticas más extendidas y que deberían mantenerse presente durante la ejecución de este ejercicio.
- Ligera flexión de rodillas para aliviar tensión en la zona lumbar (Lluciá, 2001), principalmente si existe acortamiento de los flexores de la rodilla (Isidro et al., 2007).
- El movimiento de la región lumbar no debe existir cuando se realiza un remo pesado (Delavier, 2004; Beachle y Earle, 2000), aunque con cargas submáximas está permitido un ligero movimiento de flexo-extensión en las fases excéntrica-concéntrica respectivamente (Lluciá, 2001; Morán, 2008).
- Las muñecas deberán viajar durante todo el movimiento sobre la prolongación del antebrazo (Colado, 1996).
- Mantener retraídos los hombros durante todo el movimiento (Lehman et al., 2004). Esta consideración resulta muy importante para aquellos practicantes que padezcan de una actitud hipercifótica.
A estas consideraciones de carácter biomecánico deberán añadirse aquellas involucradas en las características del estímulo (densidad, frecuencia, intensidad…) las cuales han sido recogidas por Heredia et al. (2007).
Alternativa
En población que padezca molestias de la región
lumbar y en practicantes de escasa experiencia se recomienda la utilización de la máquina de remo sentado (Morán, 2008).
El principal efecto de esta estrategia es la menor demanda para los músculos erectores espinales
lumbares debido al apoyo torácico, situación que desemboca en una reducción de activación músculo del dicho grupo muscular (Forte, 2005).
Para reducir la tensión recibida por la región
lumbar es sugerido que exista un buen apoyo en el suelo para evitar el incremento de la lordosis (Colado, 1996). Deberán tenerse presente dos consideraciones importantes cuando sea aplicada esta estrategia, por un lado, la posibilidad de restricción respiratoria por compresión de la región
abdominal y torácica y por otro lado el riesgo de realizar el movimiento de forma incompleta (Morán, 2008).
Conclusiones
El remo sentado es un ejercicio poli-articular que requiere de una tracción lineal contra resistencias, orientado al fortalecimiento de la
espalda, principalmente al gran dorsal. Debido al carácter multifuncional y a las sinergias sobre los grupos musculares propios de la cintura escapular existe la posibilidad de modificar los patrones de activación en función de variantes del ejercicio.
Estas variantes son conseguidas principalmente por los grados de abducción glenohumeral o por el tipo de agarre. Por otro lado, si se mantienen los criterios expuestos sobre seguridad, el ejercicio no presenta potencialidad lesiva.
Sin embargo, si el practicante padece de dolor en los músculos retrosomáticos de la región lumbar o se encuentra en las fases iniciales de un programa de acondicionamiento neuromuscular, la utilización del ejercicio en máquina guiada está justificada. Sin embargo cabe destacar la escasez de trabajos que han abordado los criterios de eficacia muscular y de potencial riesgo de lesión del ejercicio. Deberían ser realizados más trabajos que abordasen este tópico con el propósito de consensuar los criterios aquí expuestos.
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